Se presentan siete decisiones clave para un nuevo año, enfocadas en la vida espiritual y la glorificación de Dios. La primera es promover la gloria de Dios en todos los aspectos de la vida, ordenándola y poniendo a Dios en primer lugar.
La segunda decisión es enfocarse en la vida espiritual y la eternidad, realizando una auditoría personal para evaluar el crecimiento espiritual. La tercera es ser incansable en la búsqueda de Dios y la santidad personal.
Se advierte que lo espiritual debe dominar lo intelectual, y que el mayor logro no es ser un profesional exitoso, sino ser un hombre o mujer temeroso de Dios. Se enfatiza la importancia de invertir en la vida espiritual de los hijos.