La doctora Carolina Cohen relata un momento impactante al interactuar con dos pacientes que, a pesar de responder, no la miraban a los ojos, evidenciando el profundo shock y trauma que padecen. Una niña, en su inocencia, dibujó un corazón sano y otro roto, una imagen que la marcó profundamente y que resalta el impacto psicológico de la tragedia.
Estos testimonios subrayan la necesidad de apoyo psicológico para los sobrevivientes, especialmente para los niños, quienes sufren las consecuencias emocionales de la catástrofe. La recuperación de estas heridas invisibles será un proceso largo y complejo.