Se registraron despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica, afectando a más de 300 personas en total, con un grupo reciente de más de 60 cesantías. Esto generó fuertes reproches contra el titular de la comisión, Martín Porro.
Los despedidos fueron retirados de la sede central por la Gendarmería. El gobierno fue criticado por entregar la soberanía energética y política del país, desguazando un sector vital. Se denunció que se despide a personal con años de carrera para designar a personas afines al gobierno, con sueldos elevados.
En Bariloche también ocurrieron despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica, provocando protestas del personal que defiende la soberanía energética. Se denuncia un "desguace" y la entrega de la soberanía a "amigos" del poder.