Se expresa escepticismo sobre la posibilidad de que la justicia actúe de manera imparcial, especialmente en casos que involucran a personas poderosas como Isaurralde.
Se sugiere que el poder, la mafia y el dinero de figuras como Isaurralde permiten comprar libertades en Argentina.
Se hace un llamado al juez Armela para que escuche al fiscal y actúe con celeridad, aunque se teme que la influencia de la "mafia" pueda prevalecer.