Se cuestiona la aparente impunidad con la que actúan algunos funcionarios y exfuncionarios, quienes acumulan grandes sumas de dinero en efectivo y bienes, mientras la justicia avanza lentamente en las investigaciones.
Se compara la situación con casos como el de José López y la causa Vialidad, donde a pesar de las evidencias, las condenas tardan años en llegar o no se concretan.
Se señala la aparente inacción de la justicia ante la acumulación de riqueza inexplicable, como valijas llenas de dólares y vestidores con efectivo, sugiriendo que algunos jueces miran para otro lado.
Se critica la falta de celeridad en los procesos judiciales, que permite a los implicados seguir mostrando su riqueza sin consecuencias, mientras la ciudadanía observa con impotencia.