Se destaca la virtud de ser "pacificadores" como sello distintivo de los hijos de Dios, en contraposición a las personas rencillosas y peleadoras que generan divisiones.
Se enfatiza que el Señor desea que seamos portadores de paz, no necesariamente resolviendo conflictos internacionales, sino cuidando los vínculos interpersonales en el ámbito familiar, laboral y social. Se insta a estar dispuestos a arreglar las cosas y a no dejarse llevar por la impulsividad o el enojo al expresar opiniones.
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Cielos abiertos
Ser pacificadores: la marca distintiva de los hijos de Dios
Tensión: discusión (40°)