La población venezolana expresa un gran enojo hacia las fuerzas armadas por su inacción ante la catástrofe, contrastando con su despliegue represivo en protestas. A pesar de la llegada de ayuda internacional de 20 países, la respuesta inicial del régimen fue calificada como ineficaz y opaca.
Mientras las fuerzas armadas publicaron videos simulando tareas de rescate, la gente sacaba a sus familiares con las uñas. Este accionar genera indignación, especialmente al compararlo con la represión ejercida en otras circunstancias. La falta de presencia militar en las labores de rescate contrasta con su habitual despliegue en situaciones de orden público.