Un devastador terremoto de magnitud 7.2 y 7.5 sacudió Venezuela, dejando un saldo de 920 muertos, 3.360 heridos y más de 50.000 desaparecidos. El estado de La Guaira fue el más afectado.
Este sismo es el más poderoso registrado en Venezuela desde 1900. Las réplicas continúan, dificultando las labores de rescate y aumentando el temor de la población. Las morgues están colapsadas y se teme una crisis sanitaria.
La respuesta internacional ha sido rápida, con 17 países enviando ayuda humanitaria, maquinaria y personal. Sin embargo, la magnitud de la catástrofe y la preexistente crisis económica y política en Venezuela dificultan la recuperación.
Se reportan saqueos y un posible alzamiento popular ante la desesperación y la falta de respuesta gubernamental. Los testimonios de los sobrevivientes reflejan un profundo dolor y resignación ante la pérdida de sus seres queridos y pertenencias.