Se contrastan las cifras extraoficiales de fallecidos por el terremoto en Venezuela con los boletines oficiales, evidenciando una discrepancia significativa y la falta de transparencia en la información.
Se señala que la proyección estadística de víctimas fatales podría aumentar debido a la lentitud de la respuesta y la magnitud del desastre, a pesar de los esfuerzos de la sociedad civil.
Se expresa frustración por la falta de recursos y maquinaria para las labores de rescate, a pesar de ser un país petrolero, lo que evidencia una ausencia de políticas de Estado efectivas.