La economía familiar atraviesa su peor momento bajo el gobierno de Javier Milei, con niveles récord de morosidad y una caída promedio del 15% en los ingresos disponibles.
La contracara de esta situación es la caída continua en el consumo masivo, ya que los gastos fijos consumen una porción cada vez mayor de los ingresos, dejando menos disponible para compras.
A pesar de que algunos sectores como la minería o la energía muestran números positivos, las actividades que dependen del mercado interno siguen en rojo, generando destrucción de empleo registrado. La combinación de pérdida de poder adquisitivo, desempleo y morosidad marca un panorama crítico.