La periodista Natalia, en contacto desde Venezuela, describe la crítica situación en La Guaira tras una tragedia que aún no está contenida.
Los olores nauseabundos y los malestares estomacales son una constante, a pesar de que el suministro de agua y energía eléctrica se ha restablecido en algunas zonas. La situación se agrava con el riesgo sanitario inminente y la percepción de que la tragedia empeora día a día.
Además, se reportan robos en la vía pública, donde objetos de valor son sustraídos ante la falta de resguardo total. La angustia y la bronca generalizada se apoderan de la población, que necesita apoyo psicológico para afrontar la crisis.