Se ofrecen pautas para establecer hábitos alimentarios saludables, comenzando por adaptar el plan a los horarios y al estilo de vida de cada persona.
Se recomienda un reposo digestivo de 12 horas entre la cena y el desayuno, y no pasar más de 4 o 5 horas sin ingerir alimentos para mantener un ritmo constante.
Se subraya la importancia de incluir proteína en las cuatro comidas diarias, ya que regula la insulina y los picos de glucosa, contribuyendo a un mejor control metabólico y a la formación de masa muscular.