El caso de Nacho, sospechoso del asesinato de su madre Graciela y del intento de homicidio de su padre, sigue generando debate sobre los posibles móviles. La violencia intrafamiliar y el abandono paterno son las hipótesis más fuertes que barajan los investigadores y panelistas.
Se recuerda que el padre de Nacho cortó relación con él a los tres años, y recién retomaron el contacto hace tres años. Este distanciamiento prolongado y los posibles conflictos familiares no resueltos podrían haber desencadenado la tragedia.
La confesión de Nacho a un amigo, expresando "maté a mi vieja", y el uso del mismo cuchillo para ambos ataques, son elementos clave que apuntan a una posible alteración psicológica o a una reacción violenta ante situaciones límite.