Los damnificados por los terremotos en Venezuela están siendo albergados en escuelas y centros deportivos habilitados como refugios. Sin embargo, muchas personas prefieren permanecer en las calles o cerca de sus viviendas, a pesar de que algunas estructuras, aunque en pie, han sido declaradas inseguras para habitar.
Existe una dinámica de riesgo donde las personas ingresan momentáneamente a sus hogares para buscar pertenencias o usar el baño, a la espera de una evaluación que determine la seguridad de las edificaciones. La prioridad es garantizar la seguridad de los afectados mientras se evalúan los daños estructurales.