Dos potentes terremotos de 7.2 y 7.5 de magnitud sacudieron Venezuela, provocando una situación desesperante con edificios derrumbados y un número de víctimas que podría ser mucho mayor a las 32 reportadas oficialmente. El Servicio Geológico de Estados Unidos estima una probabilidad del 42% de que las muertes se sitúen entre 10.000 y 100.000.
Las réplicas posteriores aumentaron el pánico en varias zonas del país, incluyendo Caracas, La Guaira y Miranda. Se emitió una alerta de tsunami en el Caribe. La magnitud del sismo no se veía desde la década de 1960, y se teme que sea el peor de la historia de Venezuela.
Equipos de rescate trabajan arduamente para encontrar sobrevivientes entre los escombros, especialmente en La Guaira, la zona más afectada. La ayuda internacional, incluyendo la de Argentina, India y países europeos, comienza a llegar para asistir en las labores de rescate y atención a los damnificados. La presidenta Delcy Rodríguez declaró el estado de emergencia y expresó solidaridad con las familias afectadas.