Una vecina de Almirante Brown, madre de alumnos del mismo colegio que Lautaro, el joven asesinado esta mañana, describió la angustia y el miedo que sienten al enviar a sus hijos a la escuela.
Afirmó que la situación es insostenible y que el barrio no funciona. Señaló que los patrulleros aparecen esporádicamente y que incluso se acercan a los kioscos a pedir coimas. La presencia policial es mínima y no garantiza la seguridad de los vecinos. La falta de respuesta ante los reclamos y la demora en la llegada de la ambulancia tras el crimen de Lautaro agravaron la sensación de abandono.