Sofi Jiménez habló sobre la crítica y el "hate" que recibe en redes sociales, atribuyéndolo en parte a la envidia y a la falta de comprensión sobre su trabajo como influencer.
La mediática explicó que, si bien entiende que no a todo el mundo le puede gustar su profesión, considera injusto el nivel de agresión que experimenta. Aclaró que ser influencer es un trabajo legal que requiere facturación y dedicación a las marcas que la contratan.
En relación a la posibilidad de viajar al mundial, Sofi mencionó que Chechu Bonelli, también influencer y periodista deportiva, se sintió perjudicada al serle prometido un viaje por el canal y luego ser bajada por falta de presupuesto, mientras que ella sí pudo viajar gracias al patrocinio de una marca.