Facu Esteves analiza el fenómeno del enojo en redes sociales, destacando el anonimato que permite expresarlo sin enfrentar consecuencias directas.
Señala el "efecto grupal" donde el enojo compartido une a las personas contra un "enemigo común", similar a lo que ocurre en eventos masivos como partidos de fútbol. Esto genera una identificación grupal y un sentimiento de "justicieros colectivos".
A pesar de su potencial negativo, Esteves concluye que el enojo en sí no es malo, sino que lo importante es no convertirse en una persona enojona y aprender a gestionarlo.