El Mundial genera diversas repercusiones, incluyendo la política. Donald Trump confirmó su asistencia a la final, prometiendo a Infantino que entregará la Copa. Por otro lado, Noruega ha destacado por una arenga particular entre jugadores y público, e incluso diputados en el Parlamento Noruego replicaron el gesto.
A pesar de no haber clasificado a un mundial en mucho tiempo, Noruega celebra su participación, contando con la figura de Haaland. La unión entre el equipo y la hinchada ha sido uno de los aspectos más pintorescos del torneo.