La supervivencia de La Cierva, un pequeño pueblo español, depende de la llegada de nuevos habitantes. Cristiana, la alcaldesa, considera una ventaja el hecho de ser una persona externa al pueblo, ya que no tiene compromisos previos y puede trabajar con mayor libertad en el ayuntamiento.
La colaboración con Yorleni, dueña del bar local, es fundamental para los planes de Cristiana. A pesar de los desafíos y la dureza de la labor, Cristiana busca activamente atraer gente de fuera, reconociendo que la vitalidad del pueblo depende de ello. Aún no ha decidido si se presentará a la reelección el próximo año.