A pesar de las visibles rajaduras en un edificio de San Isidro, cuatro ingenieros independientes y expertos de ONG y del gobierno determinaron que la estructura y la base del edificio se encuentran en perfecto estado y es habitable.
Sin embargo, los vecinos continúan en la calle por temor a réplicas y a posibles desprendimientos de las paredes agrietadas. La falta de seguridad y la incertidumbre sobre cuándo podrán regresar a sus hogares generan angustia entre los residentes.