Carla y su esposo decidieron abrir su propio emprendimiento, pero inicialmente enfrentaron dificultades. A pesar de promocionar un catering para eventos, no conseguían clientes.
Se les dio la profecía de que darían trabajo, lo cual inicialmente les pareció imposible. Sin embargo, continuaron participando y obedeciendo las enseñanzas, lo que abrió sus mentes y les dio una nueva perspectiva.
Luchando con Dios, lograron salir adelante. Empezaron a conseguir eventos de a poco, compraron su primera máquina propia y ahora tienen tres máquinas, un local y realizan eventos. Carla ahora da trabajo a otras personas, cumpliendo la profecía.
Más allá de las conquistas materiales, Carla destaca que la mayor bendición es el Espíritu Santo, que le da fuerza y dirección para afrontar las situaciones y emprender.