Los animales poseen una notable capacidad para predecir catástrofes naturales, anticipando eventos como terremotos y cambios atmosféricos con una antelación que supera la percepción humana. Esta habilidad se basa en su agudo sentido de la vibración, el olfato y otros estímulos ambientales.
El Dr. Romero explica que aves, perros y gatos pueden percibir modificaciones en el suelo o cambios atmosféricos horas o incluso días antes de que ocurran. Los perros, en particular, actúan como sismógrafos, mostrando comportamientos inusuales ante la inminencia de un sismo. Los gatos, por su parte, pueden intentar huir o mostrarse inquietos.
Esta sensibilidad animal se ha observado en diversos eventos, desde tsunamis hasta terremotos. La capacidad de los animales para detectar vibraciones y cambios en el ambiente es significativamente mayor que la de los humanos, lo que les permite advertir sobre peligros inminentes.
Los perros y gatos, con su agudo sentido del olfato y la percepción de vibraciones, son capaces de detectar cambios atmosféricos, como el olor a ozono, hasta 15 horas antes que los humanos. Esta diferencia en la percepción se debe a su distinto "código de vida", siendo los perros animales olfativos con una capacidad visual relativa, mientras que los humanos son predominantemente visuales y racionales.