La falta de prevención en Venezuela ante la posibilidad de sismos es alarmante, a pesar de estar en una zona de alta actividad tectónica. Se observan construcciones no antisísmicas y una ausencia total de planes de contingencia.
La situación se agrava con saqueos por necesidad, personas desaparecidas y niños perdidos en hospitales. La desidia política ha dejado al país en una situación vulnerable, y el dolor de ver estas imágenes es profundo para latinoamericanos y argentinos.