Se debate la efectividad de la ayuda y los recursos destinados a Venezuela tras el terremoto, cuestionando si el gobierno está utilizando estos fondos de manera adecuada. Se menciona que el gobierno afirma tener una relación estrecha con Estados Unidos y que los recursos no se están robando.
Sin embargo, se expresa escepticismo sobre la mejora de la situación para los venezolanos comunes y corrientes, incluso después de supuestos cambios en la cúpula gubernamental. Se argumenta que la salida de Maduro no ha resuelto los problemas estructurales del país.
Se hace referencia a la geopolítica y a los intereses de Estados Unidos, sugiriendo que su prioridad es el petróleo y no la ayuda humanitaria. Se critica la falta de transparencia y la gestión del gobierno venezolano, que no ha logrado sacar al país de la crisis.