Se genera debate sobre la respuesta del gobierno argentino ante la tragedia en Venezuela, cuestionando la falta de un pronunciamiento personal del presidente y la aparente inactividad de la embajada argentina en Caracas.
Se señala que, si bien la Cancillería expresó disposición a brindar asistencia humanitaria, no se observa una movilización contundente ni un plan claro para el envío de ayuda. La ausencia de relaciones diplomáticas fluidas y la lentitud en la coordinación de la asistencia internacional son puntos clave de la discusión.
Se compara la situación con la actuación de otros países como México y España, que han ofrecido y comenzado a enviar ayuda. La falta de protocolos claros y la desconfianza en el manejo de la información por parte del Estado venezolano agravan la crisis humanitaria y la incertidumbre para los familiares en Argentina.