Se cuestiona la falta de un sistema de alerta temprana en Venezuela, similar al de Chile, ante la recurrencia de sismos. A pesar de que supuestamente existen normas antisísmicas, la infraestructura se encuentra deteriorada, lo que sugiere posibles problemas de corrupción y falta de control.
Se señala una baja cultura antisísmica en la población, a pesar de que Venezuela fue un centro de desarrollo en sismología. El conocimiento científico existe, pero la decadencia general del país ha afectado la implementación de medidas preventivas.