Se señala que en la zona más sísmica de Caracas, como Altamira y Los Palos Grandes, la construcción de edificios entre los años 50 y 70, a pesar del boom petrolero, no respetó normas antisísmicas ni inspecciones adecuadas.
Esta falta de preparación y control en la edificación es señalada como la causa de que en estas zonas se hayan caído la mayor cantidad de edificios durante el reciente terremoto. Se advierte que un movimiento sísmico menor podría tener consecuencias devastadoras en estructuras de gran altura si no están preparadas.