Se critica la ineptitud y malicia del régimen venezolano en la gestión de la crisis provocada por el terremoto, señalando que la corrupción ha impedido la preparación y la respuesta adecuada. Se destaca la falta de recursos básicos para rescate y la situación crítica de los hospitales.
Se enfatiza que la tragedia no es solo natural, sino también política, debido a la corrupción que afecta directamente a la población. La falta de preparación y recursos ha generado una situación humanitaria devastadora.