Se advierte que las réplicas de los sismos en Venezuela, aunque esperables durante días o semanas, no son el mayor peligro. La principal amenaza reside en las enfermedades infecciosas, la escasez de agua y la falta de atención estatal.
Se evoca la tragedia de Haití, donde la segunda fase del desastre, posterior a los sismos, causó 200.000 muertes debido a la falta de servicios básicos y la propagación de enfermedades. La respuesta estatal es crucial para prevenir una crisis sanitaria.