El terremoto en Venezuela, con dos sismos de 7.2 y 7.5 de magnitud, ha afectado una zona no considerada sísmica. La actividad se relaciona con las placas del Caribe y Sudamericana, y se han registrado más de 100 réplicas, algunas de ellas de magnitud considerable. Se espera que estas réplicas continúen por al menos un año.
La principal preocupación se centra en la ayuda humanitaria y las labores de rescate, así como en la preparación de la población ante posibles nuevos movimientos telúricos. La falta de experiencia y equipamiento para este tipo de desastres en la región agrava la situación.