Los terremotos de 7.2 y 7.5 de magnitud que azotaron Venezuela han dejado ciudades como La Guaira y Caracas devastadas. La magnitud de los sismos, calificados como de los más potentes en la historia reciente, supera eventos anteriores y representa un desafío sin precedentes para un país no preparado para este tipo de catástrofes.
La escala Richter de 7.5 es considerada extremadamente alta y peligrosa, especialmente en zonas con construcciones no preparadas para resistir movimientos telúricos de tal magnitud. A diferencia de países como Japón, donde los edificios están diseñados con sistemas de oscilación para mitigar los efectos de los sismos, en Venezuela las estructuras rígidas no soportaron las sacudidas, resultando en grietas, quiebres y derrumbes generalizados.