Se debate sobre la responsabilidad de los ciudadanos venezolanos en la reconstrucción de su país. Se argumenta que, si bien es fácil hablar desde la comodidad de ser argentino, los venezolanos en el exterior tienen la responsabilidad de volver y aportar.
Se cuestiona la idea de que los venezolanos emigrados, que a menudo trabajan en condiciones precarias, puedan simplemente regresar a un país en desastre. Se señala que la ayuda humanitaria es necesaria y que los gobiernos deben facilitar los medios para que esta llegue de manera efectiva.
Se insiste en que los países que ofrecen ayuda a Venezuela tienen intereses geopolíticos y no actúan de forma desinteresada. Se critica la retórica de "patriotismo" como solución única, argumentando que la situación exige acciones concretas y apoyo gubernamental.