El gobierno argentino es criticado por su falta de acción y mezquindad política ante la crisis en Venezuela. Se menciona el caso de Nahuel Gallo, quien habría sido abandonado por el gobierno anterior sin gestiones para su regreso.
Se cuestiona la ausencia de un comunicado oficial o llamado telefónico para ofrecer ayuda a Venezuela, atribuyendo esta inacción a cuestiones partidarias y a la política de Javier Milei y Pablo Quirno.
Se señala que la falta de humanidad hacia los propios ciudadanos se refleja en la ausencia de ayuda hacia otros países, y se critica la postura estratégica de Argentina, que debería ser aliada de Venezuela por su vínculo con Estados Unidos.