Se evalúa cómo se gestionará la ayuda internacional en Venezuela, poniendo a prueba la capacidad del gobierno de Delcy Rodríguez para manejar un desastre humanitario de esta magnitud. Existe la preocupación de que la falta de políticas certeras previas pueda agravar la situación.
Estados Unidos planea dirigir la ayuda monetaria a través de instituciones venezolanas, con una posible observación para asegurar la eficiencia en su aplicación. Se busca evitar la repetición de problemas y garantizar que los fondos se destinen a la inversión sanitaria, reconstrucción de hospitales o infraestructuras necesarias.
La magnitud de la catástrofe en Venezuela es inmensa y se proyecta un proceso de recuperación que podría durar meses. La gestión de los recursos y la coordinación entre el gobierno venezolano y la comunidad internacional serán cruciales para afrontar las necesidades de la población afectada.