Se discute la fortaleza del gobierno de Javier Milei y se contrapone con la debilidad percibida en la oposición. Se menciona que las peleas internas entre figuras como Bullrich y Villarroel son consideradas "circo", mientras que las fracturas en la oposición son más profundas que en el propio oficialismo.
Se argumenta que el poder tiende a unir, mientras que la falta de poder fragmenta. En este sentido, se señala que el gobierno, a pesar de las dificultades, mantiene una cohesión interna que contrasta con la fragmentación de la oposición. La figura de Adorni se mantiene como un punto de tensión.