Se confirma la licuefacción del terreno en Venezuela como causa de la destrucción de edificaciones tras los sismos. Este fenómeno provoca que el suelo se comporte como un líquido ante un shock sísmico, colapsando todas las estructuras.
La licuefacción del terreno, especialmente en suelos blandos y arenosos, agrava la situación. Las construcciones se hunden en el lodo, y la combinación de la licuefacción con suelos de relleno aumenta la vulnerabilidad de las edificaciones.