Se cuestiona la calidad de las estructuras y edificaciones en Venezuela tras los sismos, y se explica que recién a partir del último sismo importante se comenzaron a tomar precauciones y a reglamentar la prevención sísmica.
Anteriormente, no existían normativas adecuadas para calcular los esfuerzos sísmicos, lo que provocó el deterioro de muchas construcciones que no contaban con los recaudos necesarios.