La transición hacia las energías renovables a través del hidrógeno podría tomar una década o más. Mientras tanto, la descarbonización energética se basará en el gas natural, el combustible fósil con menores emisiones. Paralelamente, se investigan materiales para capturar y transformar el dióxido de carbono emitido.
Estos materiales, obtenidos de desechos industriales, convierten el CO2 en carbonato de sodio, un avance significativo para mitigar el impacto ambiental de la producción energética.