En medio del dolor por la muerte de Ernestina Páez, se destacaron sus luchas personales y su fortaleza para superar adicciones. Se recordó que recientemente había salido de una internación de seis meses y medio, y se sentía orgullosa de su recuperación, así como de su hijo, quien la apoyaba.
Se mencionó que Ernestina había hablado públicamente de su proceso de rehabilitación, buscando quitar el estigma asociado a las adicciones y demostrando valentía al compartir su experiencia. Su familia, incluyendo a su hijo Benicio y su hermana Federica, también fueron parte de su red de contención.
Se resaltó su rol como emprendedora, conductora y periodista, así como su pasión por las casas antiguas y su restaurante "Millón". La noticia de su fallecimiento generó conmoción entre amigos y colegas, quienes la recordaron como una persona íntegra, leal y cariñosa, que estaba viviendo un buen momento personal y profesional.