Se describe el poder que Dios promete como capacIdad para vencer la tentación, vivir en santidad y ser efectivos en el trabajo, el ministerio y la misión encomendada. Este poder permite testificar con efectividad.
Se relata que cuando los primeros cristianos recibieron este poder, salieron a predicar y ciudades enteras fueron ganadas para Cristo. Actuaron revestidos y ungidos por el poder, la gracia y la presencia del Espíritu Santo, lo que demuestra la importancia de esta unción para la labor evangelizadora.