Se cuestiona la respuesta del gobierno venezolano ante el terremoto, señalando la falta de detalles sobre un plan específico y cifras oficiales que parecen inferiores a la realidad.
La información se difunde a través de canales no oficiales y medios digitales debido a los cortes de electricidad e internet en el interior del país.
Las autoridades afirman estar trabajando en las zonas afectadas, pero la percepción general es de desinformación y lentitud en la acción.