La falta de construcción sismorresistente y la corrupción en Venezuela han agravado las consecuencias de los recientes terremotos. A diferencia de países como Chile, México y Argentina, que han implementado normativas y protocolos tras eventos similares, Venezuela no ha aprendido de experiencias pasadas.
Se compara la situación de Venezuela con la tragedia de Cromañón en Argentina, que llevó a la creación de protocolos de actuación. En contraste, en Venezuela no se han tomado medidas preventivas, como la exigencia de construcciones antisísmicas, a pesar de los antecedentes de terremotos y la corrupción que ha permitido eludir normativas.
Se menciona el caso de Haití, donde la corrupción en la construcción de edificios antisísmicos tras recibir ayuda internacional, derivó en una tragedia mayor. Se sugiere que el entramado de corrupción en Venezuela, vinculado a empresas constructoras y figuras como Alex Saab, podría explicar la magnitud del desastre más allá de los factores naturales.