La CGT lanza un plan de protesta escalonado ante la falta de margen para un paro general. La medida busca rechazar las políticas del gobierno mediante paros parciales por sector, desoyendo el reclamo de los gremios más duros que pedían un paro de 36 horas.
La central obrera busca un equilibrio entre el rechazo a las medidas gubernamentales y la viabilidad de sus acciones, optando por una estrategia de protestas segmentadas para maximizar el impacto sin recurrir a una medida de fuerza total.