Se analiza la oxigenación del gabinete presidencial tras la salida de Adorni, destacando la posibilidad de nuevos nombramientos en puestos clave como Jefe de Gabinete, nuevo secretario de Comunicaciones y un posible nuevo Ministro del Interior. Se compara esta situación con movimientos naturales en otros gobiernos tras un período de gestión.
Se menciona que Adorni se convirtió en un "fusible trabado", una figura que el presidente protegía pero que finalmente tuvo que ser apartada. La salida de Adorni se ve como un movimiento que, si bien pudo haber sido involuntario, beneficia al presidente al permitirle reconfigurar su equipo y dar paso a una nueva etapa de gestión.