Las estremecedoras imágenes de la tragedia en Venezuela evidencian la desesperación de la gente ante la caída de edificios y escombros. La duración de los sismos, sumada a la falta de preparación de las construcciones, agrava la situación.
Se destaca que Venezuela no estaba preparada para un evento de esta magnitud, a diferencia de otras ciudades sísmicas como Santiago. La falta de protocolos y construcciones adecuadas explican el nivel de destrucción observado.