El Plan Hogar se presenta como una ilusión para millones de argentinos que dependen de la garrafa de 10 kilos, cuyo precio ha escalado a 30.000 pesos, mientras el subsidio apenas cubre 9.380 pesos. La inscripción para acceder a este beneficio finaliza el 30 de junio, dejando a muchos sin la posibilidad de recibirlo.
En el norte argentino, la situación es aún más crítica, con garrafas que alcanzan los 38.000 y 50.000 pesos. A esto se suma el elevado costo de la electricidad, que en Formosa puede llegar a 32.000 pesos por mes, sumiendo a los hogares en una profunda crisis energética.
La falta de gas natural en muchas comunidades y la ausencia de obras para su provisión obligan a depender de las garrafas. La política de subsidios, que en el pasado cubría la totalidad del costo, hoy se muestra insuficiente y excluyente, evidenciando la falta de previsión y la profunda inequidad en el acceso a servicios básicos.