El paro policial en Santa Cruz se extiende a otros estamentos del Estado, afectando prácticamente a toda la provincia. Los policías, en actividad y retirados, reclaman un salario de dos millones y medio de pesos, argumentando que la canasta básica supera el millón de pesos y sus sueldos los dejan por debajo de la línea de indigencia.
Detallan gastos exorbitantes en servicios como gas y luz, además de combustible y alimentación, haciendo inviable la supervivencia con los salarios actuales. La situación se agrava por la falta de diálogo con el gobierno provincial, que ofrece aumentos no remunerativos.