Analistas advierten sobre una "realineación" en Latinoamérica, con naciones como Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina girando hacia la derecha. Este fenómeno podría configurar un nuevo eje de la derecha internacional, llevando a estas naciones a un estado de "sometimiento y control" o "servidumbre" a Estados Unidos.
El panorama sugiere que estas naciones podrían pasar de ser el "patio trasero" a convertirse en "súbditos políticos" del gobierno de Donald Trump, afectando no solo la lucha contra el narcotráfico, sino también intereses medioambientales y energéticos.