Se critica la inacción de la justicia argentina en casos de corrupción, sugiriendo que la aparición de un video de Jessica Sirio ha activado una actuación que se considera simulada.
Se argumenta que la justicia, especialmente en el conurbano bonaerense, está contaminada por la política y que los jueces actúan para proteger a los políticos, devolviendo favores. Se menciona que el juez Armela, en particular, ha enfrentado pedidos de juicio político y que su accionar en la causa de Insaurralde busca ganar tiempo y beneficiar a los implicados. Se califica la situación como una "impunidad que da asco".